© Chip Somodevilla/Getty Images

Quiénes somos

Amnistía Internacional es un movimiento global de 10 millones de personas que se toman la injusticia como algo personal. Trabajamos por un mundo en el que todas las personas puedan disfrutar de sus derechos humanos.


Nos financiamos gracias a nuestra membresía y a gente como tú. Somos independientes de toda ideología política, interés económico y religión. No hay gobierno libre de escrutinio. No hay situación sin esperanza.

Cuando empezamos, pocos habrían anticipado que los torturadores acabarían convertidos en delincuentes internacionales, que la mayoría de los países aboliría la pena de muerte y que dictadores que parecían intocables se verían obligados a responder por sus crímenes.

Amnistía Internacional
ES MEJOR ENCENDER UNA VELA QUE MALDECIR LA OSCURIDAD.

¿QUÉ HACE AMNISTÍA?

Cada vez que se comete un abuso en algún lugar del mundo, Amnistía investiga los hechos y arroja luz sobre ellos.

También captamos apoyos entre los gobiernos y entre otros focos de influencia, como las empresas, y nos aseguramos de que cumplen sus promesas y respetan el derecho internacional.

Al dar a conocer los impactantes testimonios de las personas con las que trabajamos, movilizamos a miles de simpatizantes en todo el mundo. Juntos hacemos campaña en favor del cambio y tomamos posición en defensa de los y las activistas que actúan en primera línea.

Amnistía ayuda a las personas a reivindicar sus derechos a través de la educación y la formación.

¿Dónde comenzó todo?

En 1961, el abogado británico Peter Benenson se indignó al enterarse de que dos estudiantes portugueses habían sido encarcelados sólo por brindar por la libertad. Escribió un artículo para el periódico "The Observer" y emprendió una campaña de increíble repercusión. Su llamada a la acción, que se reprodujo en periódicos de todo el mundo, dio origen a la idea de que las personas de todo el mundo pueden actuar de forma conjunta y solidaria en defensa de la justicia y la libertad.

Este momento de inspiración no solo marcó el nacimiento de un movimiento extraordinario, sino también el inicio de un extraordinario cambio social.

Hasta que no haya sido puesto en libertad el último preso de conciencia, hasta que no haya sido cerrada la última cámara de tortura, hasta que no se haya hecho realidad para las personas del mundo la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, no habremos hecho nuestro trabajo.
Peter Benenson, fundador de Amnistía Internacional
© Private
© Susanne Keller

AMNISTÍA HOY

Tras más de 50 años de logros innovadores, Amnistía Internacional ha experimentado una profunda transformación para adaptarse a los extraordinarios cambios por los que atraviesa el mundo.

Hemos pasado de tener una gran sede central en Londres a abrir oficinas regionales en distintas ciudades de África, América Latina, Asia y Oceanía, Europa Central y Oriental y Oriente Medio. Estas oficinas son centros regionales clave para nuestras actividad de investigación, campaña y comunicación. Las nuevas oficinas regionales fortalecen el trabajo de las Secciones, que ya inciden con su labor a nivel nacional en más de 70 países. Ahora sí podemos reaccionar rápidamente a los acontecimientos, donde quiera que ocurran, y ser una fuerza poderosa en favor de la libertad y la justicia.

Para mantenernos un paso por delante, estamos desarrollando herramientas haciendo uso de las nuevas tecnologías, como una aplicación para teléfonos móviles que actúa a modo "botón del pánico" para activistas que corren riesgo de arresto o detención a diario.

Imagínate lo que podemos lograr trabajando codo con codo con activistas de todos los rincones del planeta. ¿Cuántas puertas de prisiones más se abrirán? ¿Cuántos torturadores comparecerán ante la justicia? ¿Cuántas personas realizarán sus derechos y vivirán con dignidad?

© Amnesty International / Henning Schacht

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