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Blog – Encuentro con Jabeur. Por el equipo de Túnez de Amnistía Internacional.

Friday 14/11/2014 - 10:15 | Categoría: Noticias |

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Tardamos varios minutos en descubrir que el hombre que estaba al otro lado de la calle era realmente el ex preso de conciencia tunecino Jabeur Mejri .

“¡Ya tengo dos!”, dijo sonriente al saludarnos, refiriéndose a dos ejemplares de un librito con cientos de fotos solidarias tomadas por miembros de Amnistía Internacional en todo el mundo que se le hicieron llegar a él y a su familia cuando estaba encarcelado.

Amnistía Internacional hizo una intensa campaña en favor de la liberación de Jabeur, condenado el 28 de marzo de 2012 a siete años y medio de cárcel por publicar en Internet textos que se consideraron ofensivos para el islam y el profeta Mahoma. La sentencia se confirmó en apelación, y la única opción de que Jabeur quedara libre era el indulto presidencial.

Jabeur, que había sido detenido el 5 de marzo de 2012, pasó encarcelado exactamente dos años antes de ser indultado por el presidente Moncef Marzouki, tras meses de vanas promesas.

El mes pasado, describió en Túnez a un equipo de Amnistía Internacional el momento en que supo que quedaría en libertad.

“Había visto por televisión la noticia de mi indulto, pero nadie me lo había dicho en la cárcel”, contó Jabeur. “Lo pasé mal en prisión. Los otros presos me acosaban y me golpeaban por mis ideas y ninguno de los guardias movía un dedo para protegerme.”

“Las cosas mejoraron cuando comenzó a prestarse más atención a mi caso y me visitaron en la cárcel varios activistas y abogados. El apoyo de Amnistía Internacional tuvo una gran repercusión, me alegro mucho de que hicieran una campaña de sensibilización sobre mi caso, no sólo con sus activistas, sino entre la opinión pública tunecina en general”, nos dijo.

En esta campaña en favor de Jabeur, Amnistía Internacional recogió miles de firmas para que fuera puesto en libertad, así como cientos de mensajes de solidaridad que compartimos con él y con su familia mientras estaba en prisión. Jabeur también formó parte de la campaña de la organización “Escribe por los derechos” en diciembre de 2013. La Sección Tunecina de Amnistía Internacional, en coordinación con el comité nacional de apoyo a Jabeur, organizó frecuentes protestas en Túnez pidiendo su libertad. Otras Secciones de Amnistía Internacional en todo el mundo también mantuvieron la presión, organizando protestas y planteando el caso de Jabeur a las autoridades de Túnez pertinentes en su país siempre que había ocasión. Todo el tiempo estuvimos en contacto con la familia y los abogados de Jabeur, interesándonos por las novedades del caso y por su estado.

Jabeur fue indultado en marzo, pero enseguida volvió a la cárcel. Tras volverlo a detener, en abril lo condenaron a ocho meses y medio de prisión por insultar a un funcionario público. Jabeur explicó que había discutido con un funcionario judicial por creer que le estaba informando mal. En octubre volvió a quedar en libertad, de nuevo indultado por el presidente. Está en libertad provisional, pues aún sigue abierta la causa contra él por robo en su anterior trabajo en una estación de ferrocarril, acusación que él niega rotundamente.

Ahora, a pesar de estar libre, Jabeur sigue asustado. “Sigo con miedo. Cuando estoy en la calle tengo miedo de que alguien me haga daño o de que me vuelvan a encarcelar, y también temo por mis padres, que ya han tenido que aguantar mucho en estos dos años, y por mi futuro. Quiero tener un futuro, trabajar y formar una familia, pero me preocupa no poder hacerlo aquí”. Aunque está en libertad, Jabeur no se siente libre. Teme por su seguridad a causa de sus ideas sobre la religión. El propio presidente Marzouki, mientras prometía una y otra vez que lo indultaría, intentó justificar el retraso del indulto atribuyéndolo al temor de que Jabeur fuera agredido por grupos que consideraban ofensivas sus ideas.

Jabeur fue el primer preso de conciencia que hubo en Túnez tras el levantamiento de 2010-2011 que derrocó al ex presidente Zin el Abidín ben Alí. Pero no ha sido el único que ha sido juzgado desde entonces por expresar sus ideas, lo cual hace temer que el derecho a la libertad de expresión vuelve a estar restringido.

El compromiso de las autoridades tunecinas con la protección y el respeto de la libertad de expresión ha sido irregular. En 2011 se aprobaron dos decretos sobre libertad de prensa y material audiovisual que supusieron una gran mejora respecto a la legislación anterior. Pero la aprobación no fue seguida de la aplicación, y Amnistía Internacional documentó varios casos de tribunales que incumplieron la ley permitiendo que se presentaran cargos y se dictaran sentencias basadas en las represivas disposiciones de la época de Ben Alí para blogueros, artistas, periodistas y disidentes, acusados a menudo de criticar a funcionarios o instituciones , expresar opiniones “indecentes” y ofensivas o “socavar la moral pública y los valores sagrados”.

La nueva Constitución de Túnez, aprobada en enero de 2014, garantiza muchos derechos y libertades fundamentales. Si se aplicara de forma coherente con las obligaciones internacionales del país, la Constitución sería el inicio de una nueva era para los derechos humanos en el país. Pero la inclusión de una disposición ambigua que prohíbe los “ataques contra lo sagrado” deja vía libre a interpretaciones que podrían permitir a las autoridades pisotear el derecho a la libertad de expresión.

Días después de nuestro encuentro con Jabeur, los tunecinos acudieron en masa a votar en las primeras elecciones parlamentarias bajo la nueva Constitución. En el periodo previo a la jornada electoral, fuimos testigos directos de toda la fuerza de la campaña electoral en las calles, con el atronador sonido de fondo de radios y televisiones. La seguridad y la lucha contra el terrorismo fueron dos de los principales temas de debate, tras meses de creciente inestabilidad en las fronteras de Túnez con Argelia y Libia, que las autoridades achacaron a los “terroristas”. Sin embargo, los métodos empleados por las autoridades para combatir estas amenazas “terroristas” han suscitado preocupación por el derecho a la libertad de expresión.

En julio, las autoridades ordenaron el cierre inmediato de todas las emisoras de radio y televisión no autorizadas, mezquitas y páginas de las redes sociales, y amenazaron con procesar a todo aquél que pusiera en entredicho las instituciones militares y de seguridad de Túnez. Un portavoz del gobierno anunció la suspensión de 157 organizaciones y dos emisoras de radio por presuntos vínculos con grupos terroristas y por promover la violencia, pasando por alto un decreto ley de 2011 que dispone que sólo puede suspenderse la actividad de una organización por decisión judicial.

La represión y las restricciones de la libre expresión fueron sellos característicos de Túnez bajo el régimen de Ben Alí, pero el éxito de las recientes y las próximas elecciones presidenciales es una oportunidad para que el nuevo gobierno garantice que personas como Jabeur Mejri se sienten seguras para expresar pacíficamente sus opiniones sin amenazas e intimidaciones. El nuevo gobierno debe demostrar con sus acciones que el deseo de libertad que echó a la calle a miles de tunecinos en el levantamiento de 2011 por fin se verá satisfecho.



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