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Asistencia Internacional y protección de los Derechos Humanos, vitales para los países asolados por el Ébola

Tuesday 30/09/2014 - 9:38 | Categoría: Noticias |

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Mientras la epidemia de ébola se propaga y el número de víctimas mortales aumenta, Amnistía Internacional subraya la obligación jurídica de la comunidad internacional de brindar asistencia a los países afectados.

Además de la necesidad de movilizar los recursos económicos y técnicos que sean precisos, la organización pone de relieve las siguientes cuestiones que requieren una atención especial, tanto en los planes de respuesta nacionales como en el marco de las iniciativas de asistencia internacionales:

• Proteger a los trabajadores de atención de la salud y a los proveedores de servicios
• Abordar el impacto desproporcionado sobre las mujeres
• Aplicar un marco de derechos humanos para proteger la seguridad, la dignidad y las libertades de las comunidades afectadas
• Garantizar el apoyo para la recuperación a largo plazo de los Estados afectados

Se ha informado de casos de ébola en los Estados de África occidental de Guinea, Sierra Leona, Liberia, Nigeria y Senegal, así como en la República Democrática del Congo. Un total de 14 de los 15 condados de Liberia han informado ya de casos confirmados. Los datos actuales indican que al menos 2.600 personas han muerto a causa del ébola y más de 5.000 están infectadas. Sin embargo, la recopilación de datos es deficiente, y el director general de la Organización Mundial de la Salud ha afirmado que estas cifras son “muy inferiores a las reales”.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido de un aumento exponencial del número de personas infectadas con la enfermedad en África occidental y de la necesidad de ampliar de forma considerable la respuesta internacional. Los informes indican que los centros de salud están desbordados de pacientes, y que las personas que sufren la enfermedad tienen que trasladarse a otros lugares para buscar tratamiento o regresan a sus hogares y comunidades, lo que aumenta el riesgo de propagar aún más la infección. El 18 de septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU declaró que el brote de ébola en África occidental constituye una amenaza para la paz y la seguridad.

Los derechos humanos no pueden realizarse plenamente sin cooperación y asistencia internacional. Esto se refleja en el hecho de que la inmensa mayoría de los Estados del mundo han reconocido que las obligaciones en materia de derechos humanos incluyen la obligación de cooperación y asistencia internacional, incluso en lo relativo al derecho a la salud. En el contexto de una emergencia de salud como la crisis del ébola, esta obligación se activa mediante las peticiones de ayuda de los países afectados o de las Naciones Unidas (ONU). Todos los países que puedan responder deben hacerlo con la mayor prontitud posible. La respuesta debe respetar los derechos y tener en cuenta las necesidades a largo plazo además de las inmediatas.

Aunque en las últimas semanas ha aumentado la atención internacional hacia la situación en África occidental, hay demasiados aspectos de las crisis que no se han abordado todavía. El 5 de septiembre, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, hizo una petición de rescate internacional, diciendo que las semanas siguientes serían “cruciales” en la lucha contra la enfermedad. Desde esa fecha, aunque se han movilizado algunos recursos, éstos han sido en gran medida insuficientes para satisfacer las necesidades de los países afectados por la crisis. El 16 de septiembre, Médicos Sin Fronteras advirtió que el mundo estaba perdiendo la batalla para contener el ébola y que la respuesta seguía siendo “peligrosamente inferior” a la que se necesitaba. El mismo día, el secretario general de la ONU pidió 1.000 millones de dólares estadounidenses para la acción de respuesta.

Movilizar recursos económicos y técnicos es vital; además, debe prestarse atención a las cuestiones siguientes, tanto en los planes de respuesta nacionales como en la asistencia económica y técnica internacional.

En primera línea de esta epidemia están los trabajadores y trabajadoras de la salud, el personal funerario y los trabajadores y trabajadoras comunitarios, que siguen prestando sus servicios con valentía a pesar de los riesgos personales y de haber perdido a colegas, familiares y amigos.

Más de 300 trabajadores y trabajadoras de la salud se han infectado, según la Organización Mundial de la Salud, y al menos 144 han muerto hasta ahora a causa de la enfermedad. El 14 de septiembre, un cuarto profesional de la medicina, una doctora, murió en Sierra Leona tras contraer la enfermedad en el desempeño de sus deberes profesionales.

Liberia y Sierra Leona, cuyos sistemas de salud estaban ya sobrecargados por años de conflicto, se esforzaron para prestar servicios de atención de la salud en los mejores momentos; ahora se derrumban bajo la presión que supone responder a la epidemia. No hay suficiente personal para atender a todos los pacientes. Aunque muchos profesionales sanitarios continúan trabajando heroicamente, lo hacen –en algunos casos– sin equipo de protección personal, o tienen que reciclar las escasas prendas protectoras de que disponen.

El apoyo de la comunidad médica internacional es vital, y personal médico extranjero se ha unido a sus colegas en primera línea, a veces con gran costo personal. Sin embargo, hace falta mucho más para apoyar a los equipos de respuesta médica nacionales e internacionales.

Se necesita equipo de protección personal, información, capacitación y apoyo psicosocial para apoyar al personal médico y de enfermería y al resto del personal de respuesta. Es necesario redoblar los esfuerzos para que el equipo y el apoyo técnico lleguen a los lugares donde se necesita. Los Estados deben asegurarse también de que se introducen mecanismos que garanticen el apoyo a las familias de los trabajadores de la salud y otras personas que han muerto o enfermado por haber atendido a víctimas del ébola.

Aunque la asistencia internacional debe conceder prioridad a las necesidades urgentes, también debe llegar para la reconstrucción a largo plazo de los sistemas de salud. Las comunidades de salud de los países afectados necesitan saber que recibirán apoyo para reconstruir sus sistemas de atención de la salud cuando la crisis haya pasado.

Abordar el impacto sobre las mujeres
La mujeres parecen correr un riesgo desproporcionado de contraer el ébola. Según UNICEF, las mujeres representan más del 50 por ciento del número total de personas fallecidas a causa de este brote de ébola, los niños y niñas el 22% y los hombres en torno al 25%. En Liberia, informes atribuidos al gobierno afirman que entre el 55% y el 75% de las personas que han muerto en ese país son mujeres.

Son varias las razones que explican por qué las mujeres son más vulnerables a contraer la enfermedad; en muchas zonas afectadas, son las mujeres y las niñas quienes soportan el peso de cuidar a los familiares enfermos y de lavar los cuerpos para los entierros tradicionales. El personal de enfermería de la región está integrado mayoritariamente por mujeres, y este personal constituye la mayoría del personal médico en la mayor parte de las instalaciones.

Además, las mujeres son especialmente vulnerables a la infección durante el embarazo porque, entre otras cosas, tienen más contacto con las instalaciones de salud. También pueden carecer de información relevante sobre la manera de protegerse. Por ejemplo, los hombres que se han recuperado del ébola siguen segregando el virus en su semen durante varias semanas después de la recuperación. Sin embargo, los expertos médicos han señalado que este hecho no es debidamente conocido.

Es preciso realizar evaluaciones adecuadas para identificar las dimensiones de género concretas de esta epidemia. Las mujeres deben participar en el desarrollo de estrategias, y deben recibir ayuda para abordar cualquier obstáculo concreto que se les oponga para seguir procedimientos de protección, debido a las actitudes dominantes acerca de los papeles asignados a los géneros, a la falta de acceso a información o a otra desigualdad existente con anterioridad.

La comunidad internacional tiene un papel importante que cumplir a la hora de garantizar que se toma en cuenta el género, y que las mujeres y expertos en los derechos de las mujeres participan en el diseño de programas a corto y a largo plazo para responder a la epidemia. Deben desarrollarse planes de acción específicos para abordar los riesgos relacionados con el género, y aportarse recursos para aplicar las medidas que se determinen. La cooperación y asistencia internacional serán vital en este sentido.

Aplicar un marco de derechos humanos para proteger la seguridad, la dignidad y las libertades de las comunidades afectadas
Contener y controlar la propagación del ébola es vital, y los países afectados hacen frente a importantes desafíos a ese respecto. Aunque reconociendo la complejidad de los desafíos, ciertas medidas de contención son motivo de preocupación.

Por ejemplo, en Sierra Leona, las Ordenanzas para la Prevención del Ébola y otras Enfermedades, de 2014, introducen penas de hasta seis meses de prisión para toda persona que albergue a alguien que haya, o pueda haber, contraído el ébola. Estos usos del derecho penal pueden ser contraproducentes, pues acrecientan el miedo y la desconfianza en el seno de las comunidades y entre las comunidades y las autoridades.

Los profesionales de la medicina han planteado preocupaciones semejantes en relación con algunas de las medidas de cuarentena que se han aplicado. El “cierre” de Sierra Leona durante tres días, del 19 al 21 de septiembre, fue criticado por Médicos sin Fronteras. Esta organización afirmó: “Nuestra experiencia ha sido que los cierres y las cuarentenas no ayudan a controlar el ébola ya que acaban por impulsar a la gente a esconderse y poniendo en peligro la confianza entre la gente y los proveedores de salud”.

Las cuarentenas, que restringen el derecho a la libertad de circulación, sólo pueden estar justificadas en virtud del derecho internacional si son proporcionadas, tienen límites temporales, se imponen con fines legítimos, son estrictamente necesarias, voluntarias siempre que sea posible y se aplican de forma no discriminatoria. Este enfoque es necesario para mantener la confianza de la población, que es una parte esencial de la respuesta con éxito a las enfermedades infecciosas.

Han trascendido también informes de que se ha dejado sin alimentos y otros artículos de primera necesidad a personas en cuarentena y de uso de la fuerza por la policía al hacer cumplir cuarentenas. La comunidad internacional debe ayudar a los Estados afectados a garantizar que, al aplicar medidas de cuarentena y aislamiento, se hace de manera segura y respetuosa y se respetan y protegen los derechos de las personas en cuarentena.

La policía tiene un papel importante que desempeñar a la hora de controlar la propagación de la enfermedad y de garantizar la seguridad pública. La gestión policial de la cuarentena y otras medidas de contención debe ajustarse a las normas internacionales relativas a la labor policial, como el Código de Conducta de la ONU para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley y los Principios Básicos de la ONU sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley. Estos principios, que son de aplicación en todo momento, incluidas las situaciones de emergencia pública, estipulan que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden hacer uso de la fuerza sólo cuando sea estrictamente necesario y en la medida que lo requiera el desempeño de sus tareas, y que, en la medida de lo posible, deben usar medios no violentos antes de recurrir al uso de la fuerza, que sólo debe usarse si otros medios son ineficaces. No deben utilizarse armas de fuego salvo en defensa propia o en defensa de otras personas contra la amenaza inminente de muerte o lesión grave.

Además del apoyo médico, la comunidad internacional debe adquirir el compromiso de apoyar la recuperación a largo plazo de los países afectados por el ébola y de considerar las repercusiones más amplias. EL Banco Mundial, por ejemplo, ha señalado que las restricciones relacionadas con el ébola de la libertad de circulación de las personas “dan lugar a crisis alimentarias en las zonas en cuarentena y las más afectadas […] y que: “un millón de personas en la región se enfrentan a una crisis alimentaria en los próximos meses”. El Banco ha advertido también que la enfermedad tendrá un impacto potencialmente “catastrófico” sobre las ya frágiles economías de Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Aun siendo vital el apoyo internacional para la respuesta médica, deben abordarse también las repercusiones más amplias en las economías y el desarrollo de los países afectados. Esto significa que deben llegar nuevos recursos de la comunidad internacional –a través de las agencias de la ONU y del compromiso debidamente coordinado de los donantes– y no sólo una reasignación de los fondos para ayuda existentes. Cuando la crisis haya pasado, no debe dejarse que las personas que sobrevivan soporten la miseria absoluta y penalidades cuando la atención internacional se dirija a otro lugar: deben adquirirse ahora compromisos de apoyo continuo de acuerdo las obligaciones jurídicas de los Estados.

Notas:

Véase: http://www.who.int/mediacentre/news/ebola/8-september-2014/en/

Véase el discurso pronunciado por la Dr Margaret Chan, Directora General de la OMS al Consejo de Seguridad , 18 de septiembre de 2014, disponible en: “http://www.who.int/dg/speeches/2014/security-council-ebola/en/” http://www.who.int/dg/speeches/2014/security-council-ebola/en/

WHO Director-General addresses UN Security Council on Ebola, 18 September 2014.

Véase: http://www.who.int/dg/speeches/2014/security-council-ebola/en/
Véase: http://www.who.int/mediacentre/news/statements/2014/ebola-roadmap/en/
Véase por ejemplo: http://www.who.int/mediacentre/news/ebola/overview-august-2014/en/
Véase:

“http://www.who.int/mediacentre/news/ebola/8-september-2014/en/”

http://www.who.int/mediacentre/news/ebola/8-september-2014/en/



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